4.29.2017

Ágora

El poder de las palabras,
la trascendencia de las ideas,
el amor por las verdades
y la adicción a los ideales.
Me fascina la gente fascinante,
la gente que sabe que la vida
es algo eterno, a 3000 fotogramas por segundo,
algo eterno en la memoria de aquel
que olvidó vivir con miedo.
Miedo a las personas,
miedo a los te quieros,
miedo a las expresiones de cariño sincero.
Y tener ese miedo innato
de personas sin remedio,
nos hace irremediablemente
personas de quien tener miedo,
personas con inseguridades,
con falsos remedios,
con besos en la frente
que no pretenden ni ser besos.

4.24.2017

No es más rico el que más tiene

Tengo una forma única de escucharte
para que retumbes y me duela la cabeza.
Tengo un extraño gusto
por los chistes fuertes, y las palabras divertidas.
Tengo contados píxeles perfectos,
muy pocas lineas rectas en mi almohada.
Tengo un séptimo sentido, relacionado
con reinterpretar todas esas frases que no tratan de mí.
Tengo un cruel aprecio a la realidad
y una cruel realidad para despreciar mi suerte.
Tengo demasiadas palabras en mi armamento,
y cargadas todas las armas para disparar.
Y, no se que tengo que te gusta,
pero espero que sigas creyendo esa imagen que te atrapa,
tengo unas ganas absurdas,
de que tengas unas ganas absurdas.

3.29.2017

Ser o no ser

Sé mi medicación,
mis ganas de dormir
y mi necesidad de trasnochar.
Sé mis recuerdos perdidos,
que pagaría por atesorar.
Ven, y sé mis ansias de más,
de aventuras a la manzana,
de decir chorradas
de cuento de hadas.
Sé mis ganas de reír
en cada canción de desamor,
y mi sonrisa fortuita cuando sale el sol.
Sé la esperanza que guíe mi futuro,
como ya deslumbras mis mañanas y madrugadas.

3.04.2017

Ingenuo aprendiz

Enséñame,
a leer en braille
el manuscrito de tu piel,
y contestar en morse
a los mensajes de socorro
de tus miradas.
Enséñame,
a neutralizar con tu ácido
la basicidad de mi vida,
a vivir aventuras
extraordinarias día a día.
Enséñame
a creer que puedo ser feliz
y que quieres serlo a mi lado.

1.20.2017

Me gustaría la paz mundial, o la guerra entre nosotros

Me gustaría que mis dedos
fuesen un factor de riesgo
para tu futura salud mental.
Que en el prospecto de tus medicamentos
contra todo sentimiento
apareciese mi cara en tu almohada.
Y los efectos secundarios de mezclarnos,
fuese sentir como si todos los poros del cuerpo
rezumasen hacia dentro
una sustancia adictiva y tóxica,
y hubiese que expulsarla a base de sudar.
Me gustaría que tus dedos 
no narrasen la tragedia
de la muerte paulatina de un rotulador,
y funcionasen de repente, 
justo cuando piensas que me quedo dormida.
Saber que piensas 
justo antes de preguntartelo
para probarme, de vez en cuando,
que puedo adivinar el futuro.
Me gustaría que te entrase insomnio,
y estuvieses más horas pensando excusas
para que sea tu cura al insomnio.
Que el insomnio y la ansiedad 
se anulasen en uno al otro,
como fuerzas opuestas,
con nosotros a cada lado del ring.
Me gustaría saber que pienso
cuando me lo preguntas,
y que siento, cuando me lo pregunto.



12.20.2016

Casualidad o causalidad

Recuerdo encontrar un día
esa mirada infinita 
que acabaste perdiendo para siempre.
Como cuando escribías 
pedacitos de tu historia imaginaria
esperando que al tocar el papel, 
las palabras en tinta fuesen algo reales.
O cuando hablabas de lo difícil que te resultaba
quitar la ropa interior a cualquiera
evitando referencias 
a la dificultad que te supone
despojarte de la tuya propia.
Como las seis vidas que te arrancaste
para donárselas a un gato callejero 
porque la amenaza constante de modernidad
no se te antoja nada peligrosa
y eres adicto a la adrenalina.
Adicto a la adrenalina de sofá de casa,
de tarde de un día menos malvado que el domingo
compartiendo dificultades motoras
y dislexias sensoriales.
Creo recordar que eres lo más cercano a un escalofrío por calor,
a una sinestesia de tu voz en mis pupilas,
y tu olor entre los dedos.
Recuerdo encontrar un día
esa mirada infinita que acabaste perdiendo entre otra gente.

10.22.2016

Defectos contagiosos

El problema de los miopes
es que cuando buscamos
no sabemos si el no encontrar
se debe a que algo no esté,
nunca haya existido
o esté justo delante y no lo podamos ver.
Que las cosas más banales se aparecen,
como de la nada,
y te golpean la cara,
con la fuerza de unos ojos rojos
y palabras no pronunciadas.
Las siluetas se disturban unas a otras
en una guerra de cuerpos
cuya tregua nunca fue buena morada,
y las imagenes se distorsionan
bajo el filtro de una memoria coaccionada,
bajo cristales que no se empañan.
El problema de los miopes
es que vemos los colores en tres dimensiones
y la cuarta se me parece al aroma que dejabas
en la almohada.

9.26.2016

Sin sentidos y sin palabras

Somos doscientos y pico huesos,
que buscan más huesos,
que arrancan huesos y machacan huesos.
Somos la vida que ignora serlo,
entrañas pulsantes, llenas de envidia,
corrientes internas que establecen relaciones vacías.
Somos las imperfecciones inexistentes
de los personajes de los libros,
las frases inacabadas jamás escritas.
Somos la necesidad constante de alquiler de compañía,
los que machacan huesos ajenos
buscando el sentido de la vida.
Somos una plaga dormida,
un ejército de zombies sin destino
un rastro, un potencial, de lo que podríamos haber sido.
Somos las marionetas de un autor enfurecido,
los personajes que mueren sin aportar nada a la historia,
carne que se pudre y vuelve a ser carne.
Carne y huesos que no pueden
buscar más allá de las páginas,
de la perfección del papel
y la inocencia de las palabras,
buscando en personajes ficticios
lo que no se halla en otras caras.

8.30.2016

Mascarada

En aquella fiesta de disfraces
solo una persona destacaba
su mirada refulgía
tras toda la parafernalia.
Ataviada con la más bella máscara
recorría toda la sala
todos los asistentes sonreían a la triste dama,
anfitriona delicada, musa en la orilla varada.
Por una noche el gris se esfumó,
en todo, el color brillaba.
Se sorprendió a si misma de verse
protagonista de tal increíble velada.
Por fin encontró la felicidad
que tanto tiempo hacía que buscaba.
De cada rincón, flores le regalaban,
y de cada boca, surgían dulces palabras,
todas sin excepción odas a sus hazañas,
todo versos de adiós, en ese funeral sin caras.