7.03.2017

Inevitable

Odio tus besos de despedida,
porque son como los saludos,
porque no hay melancolía,
y sé que no me echarás de menos.
Odio tu risa sincera,
tu mirada leyendo entre líneas
las caricias que te daría,
si te quedaras otro día.
Pensé en olvidarte no creas,
lo intenté, créeme, y a la primera
de cambio apareces
cual brote nuevo en primavera.
Yo que sé,
yo que sé si merece la pena,
pensarte sabiendo que no hay un viceversa.
Que esta unilateralidad me está matando por dentro,
y yo me estoy destrozando por fuera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario